martes, abril 01, 2008

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otonieve
o moto de nieve es un vehículo terrestre impulsado por una única rueda de tracción a oruga con esquís a los costados para su manejo. Están diseñados para ser operados en nieve o hielo, sin requerir ningún tipo de carretera. La mayoría de las motonieves son impulsadas por un motor de dos tiempos, aunque los motores de ciclo de cuatro tiempos están siendo cada vez más populares. Aunque no están diseñados para ello, las motonieve pueden incluso ser conducidas por la capa superior del agua si la velocidad es suficientemente alta, como se demuestra en la competencia anual de dragueo en río llevada acabo en Kautokeino, Noruega.

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Siguiendo el título de una de las obras más conocidas de Stanley G. Payne, la Segunda República fue la «primera democracia española». A pesar de tratarse de una época de creciente radicalización e inestabilidad política, el periodo comprendido entre 1931 y 1936 fue el periodo democrático más prolongado del que disfrutó España antes de la reinstauración del régimen democrático en la década de 1970, llevándose a cabo cuatro procesos electorales de ámbito estatal durante los años republicanos. Más aún, la proclamación de la República supuso el advenimiento definitivo de las masas a la vida pública, un proceso que la dictadura de Primo de Rivera había tratado de impedir y que había concluido con un fracaso, que primero acabó con la propia dictadura y que finalmente, mediante las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, llevó a un cambio de régimen. Por otra parte, al tratarse de la capital del Estado, los partidos otorgaban una gran importancia a las elecciones en Madrid, presentando a sus líderes y figuras más representativas por la capital. Diputados por Madrid fueron futuros presidentes de las Cortes, como Julián Besteiro o Diego Martínez Barrio, del Consejo de Ministros, como Manuel Azaña, Alejandro Lerroux, Francisco Largo Caballero o Juan Negrín, o de la República, como el propio Azaña. La proliferación de partidos, que son ya de masas, en contraposición con los partidos de notables típicos de la Restauración, intensifica notablemente la vida política de Madrid, fenómeno que es acompañado por la eclosión de la prensa, con un espectro de publicaciones que cubre todo el arco político.

En 1930, Madrid era la segunda ciudad en población de España, con 952.832 habitantes (tras Barcelona, que sobrepasaba ligeramente el millón de habitantes). De acuerdo con la ley electoral formaba una única circunscripción electoral, separada de su provincia, en la que durante todo el periodo republicano se dio el triunfo de las candidaturas republicanas y de izquierdas, magnificadas por la ley electoral: Conjunción Republicano-Socialista en 1931, PSOE en 1933 y Frente Popular en 1936.